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Adrián Campos Súñer

Adrián Campos Súñer Adrián Campos Súñer

Adrián Campos nace en Alzira en 1960. "Yo quería ser piloto de motos, pero en mi pueblo había un chico que siempre me ganaba. Pensé que, si en mi pueblo me ganaba uno, en España me ganarían 20, y en el mundo muchos más. Así que me dediqué a los coches, donde yo le ganaba siempre. Yo llegué a piloto de Fórmula I. Pero resulta que aquel chico de mi pueblo fue cuatro veces campeón del mundo en moto. Se llama Jorge Martínez Aspar". Adrián Campos Suñer, se retiró de las motos para emprender dos sueños. El primero, ser piloto de Formula 1. Lo logró en 1987. El segundo, ayudar a que fuera campeón del mundo un niño que le pasó como una bala en un circuito de karts. Ese niño se llamaba Fernando Alonso.
Campos se fijo en Alonso: "Lo vi por primera vez en un karting indoor en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en 1996. Él tenía que disputar su manga con otros jóvenes, pero a la vez, llevaba la cámara para filmar nuestra manga. Allí estábamos René Arnoux, Arturo Merzario, Jacques Laffitte, Emilio de Villota, Luis Pérez-Sala y yo peleándonos por la victoria, cuando aquel chico se dejó pasar por todos para luego adelantarnos uno a uno y filmarlo todo. Me impactó, y también me llamó la atención su casco: llevaba una bandera española de lado a lado, como yo".
Alonso tuvo como manager y padre deportivo a Adrián Campos, durante bastante tiempo, luego cada uno recorrió un camino distinto, como otros muchos después, aquí hay que destacar que esa ilusión casi convertida en fanatismo por el mundo del motor hizo que Adrián ya desde muy joven cuando se compro su primera cota, participó en algunas competiciones de trial y convenciera a su abuelo para que financiase la escudería Avidesa que propicio que los hermanos Calafat tuvieran unas motos impensables en aquellos tiempos, las famosas Morbidelli, ficharón a algunos de los mejores mecánicos de entonces, para que luego viniesen más entre ellos Aspar, al que le compro su primera moto para que corriera. Sin sus ganas, el deporte del motor en nuestra comarca, y en parte el nacional, no hubiese sido el que es en estos momentos, incluso fue un soñador con un circuito de velocidad fijo en Alzira, según conto él en una entrevista publicada en el diario deportivo As, cuando no había en España nada más que dos circuitos fijos, Jarama, y el de Calafat. Una anecdota en la mítica Casita se celebro una prueba del campeonato del mundo de automodelismo, en la que también compitio, y se celebro gracias a las ganas de que se celebrase en Alzira.
Adrián Campos, podría haberse dedicado a disfrutar y a trabajar en el negocio familiar, habida cuenta de la gran fortuna familiar de su abuelo, Luis Suñer, dueño de Avidesa durante décadas. Pero eligió: la Fórmula 1.
Tal vez, visto desde fuera, el panorama sea onírico. Pero, desde Alzira hasta conseguir estar en la élite del motor, hubo de pasar momentos duros. Muchos llamaron niño rico a Adrián: "Se equivocan. Jamás nadie me verá derrochar. Mi abuelo fue el primero que me enseñó lo que vale el dinero. Y sólo lo puso para mí un año, en 1983, cuando fabricamos los Fórmula 3 para correr". Sin agobios económicos, pero con severa disciplina, Campos cumplió los 20 años sin haber podido hacer más que carreras a escondidas con su amigo Aspar. Entró a trabajar en Avidesa y, hasta obtener un despacho, tuvo que trabajar repartiendo helados. Cuando llegó el momento de convertirse en un ejecutivo, se reunió con su abuelo y jefe: "No quiero pasarme la vida aquí sentando pensando en que podría haber sido piloto de Fórmula i. Tengo que intentarlo".
Campos era una estrella del automovilismo español. Comenzó en 1982 corriendo la fórmula 1.430, en la que el título se le escapó, seguramente, por una brutal riada que devastó Alzira y estropeó su coche, que estaba en la base de la escudería en la fábrica. En 1983, con la ayuda de su abuelo, construyó y pilotó bólidos de F-3, antes de convertirse en piloto oficial de Volkswagen y tercero del Campeonato alemán de F-3 en 1984; ese mismo año ganó el Gran Premio de la Lotería de Monza por delante de Gerhard Berger e Ivan Capelli.
En 1986 fue piloto oficial de Lola y probador del equipo Tyrrell de F-1. Y a finales de ese mismo año recibió una llamada del vicepresidente de Cita, la empresa canaria filial de West. "¿Te interesa hacer la Fórmula 1 con West en el equipo Zakspeed?". En las negociaciones del contrato, Zakspeed acabó pidiendo 90 millones de pesetas extra para que pudiera correr. Y mientras Minardi cerro un contrato con la familia Sáez Merino, propietarios de Lois, y exigian un piloto nacional, y ese era Adrián con el que cerraron el acuerdo, la familia Saez Merino también eran amigos de su familia en Valencia y siguen apoyando a su equipo hoy día. Con el contrato en marcha, y Campos obtuvo de  Minardi, la posibilidad de espacio para un patrocinio publicitario, negociado directamente por él. Así que Giancarlo Minardi firmo su entrada en el equipo, pagandole y sin tener que poner Adrian dinero en el mismo escenario en el que 13 años después tendría que negociar un contrato para su piloto Alonso.Adrián Campos
Sus resultados en la Fórmula 1 no fueron brillantes. "Yo jamás dije que iba a ser campeón del mundo, sólo que iba a llegar a la Fórmula 1, donde estaban los mejores", aclara modestamente. Corrió la temporada entera de 1987 y sólo parte de la de 1988, en la que tuvo como compañero de equipo a Luis Pérez-Sala. "En Montreal me bajé del coche, le di el volante a Giancarlo Minardi y le dije: 'Conduce tú el coche, que yo ya no lo haré más'". Su carrera deportiva finalizó con tres temporadas en el Campeonato de España de Superturismos, en el que consiguió el título.
Tiempo después recibió una llamada del alcalde de Benidorm: "¿Podemos reunirnos?". Aquel hombre era Eduardo Zaplana. "Adrián, he visto en televisión el Gran Premio de Montecarlo de Fórmula I. ¿Crees que podríamos hablar con Bernie Ecclestone y organizar el Gran Premio del Mediterráneo en las calles de Benidorm?". Campos tomó un Vespino y, escéptico, recorrió las calles de la ciudad buscando un posible trazado. "Lo mejor sería hacer un circuito permanente", le dijo a Zaplana. El alcalde y el ex piloto se fueron al catastro y buscaron unos terrenos. "Aquí es el sitio ideal", dijo Zaplana, señalando una zona que había sido calcinada por el fuego. En aquel emplazamiento se levanta hoy Terra Mítica, pero Zaplana logró su circuito: lo situó dentro de su programa electoral y, elegido presidente de la Comunidad Valenciana, el circuito de Cheste fue una realidad gracias, en gran parte, al empujón de Campos y al de su amigo Aspar.
"Ahora que tenemos el teatro, necesitamos los actores que sustituyan a Aspar y Tormo", les dijo Zaplana. Y Aspar y Campos organizaron las dos escuelas levantinas de conducción de dos y cuatro ruedas, coronadas por los equipos de elite. Campos fundó el equipo Adrián Campos Motorsport para correr la recién creada Fórmula Nissan –las Superfund World Series de hoy día– y contrató a Marc Gené y Antonio García. Cuando Gené ganó el campeonato y saltó a la Fórmula 1, Campos buscó el teléfono de aquel joven que, cargado con una cámara, le había pasado como una flecha en el karting de Barcelona. Desde aquel momento ya no le había quitado el ojo. Campos llamó al padre de Alonso y se encontraron en Alzira: "Ese día supe que Fernando sería campeón del mundo. Sólo me dijo hola y adiós, pero me recordó muchísimo a Aspar. Tenía la misma mirada, le importaban las mismas cosas, se comportaba igual, también hablaba poco. Mientras yo estaba con su padre, él no paró de dar vueltas alrededor del coche, sin dejar de mirarlo. No le importaba nada más".
José Luis Alonso, el padre de Fernando que trabajo tres años en el equipo de Adrián Campos Motorsport, venció su escepticismo –"¿de verdad que no tenemos que pagar nada porque Fernando corra en tu equipo?"– y firmó un contrato de tres años para que su hijo fuera piloto. Ese contrato se hizo pedazos en un año, y Campos dejó de ser el patrón de Alonso para ser su representante. La razón era que el joven ya viajaba hacia el triunfo a la velocidad de la luz. Jamás había pilotado otra cosa que no fuera un kart. Campos y Marc Gené tuvieron que enseñarle el uso del embrague justo antes de su primer entrenamiento, en Albacete. Aquel día, Alonso se salió de la pista. Al día siguiente, volvió a estrellarse. Pero poco después del segundo incidente, esa misma tarde, igualó el tiempo de la pole de Marc Gené del año anterior. Gené, cuando vio el registro, se echó a reír: "Adrián, este chico nos ha engañado: no es posible que no se haya montado nunca antes en un coche".
Y se rodó en la Fórmula 3000 dejando boquiabierto a todo el mundo. Tras un principio de temporada horrible, acabó seduciendo a los entendidos en los circuitos más difíciles: victoria rotunda en el mítico Spa, segundo en el resbaladizo y revirado Hungaroring, vuelta rápida en Mónaco... Su dominio acabó siendo abrumador. Pero antes de llegar a los momentos dulces de final de año, cuando aún peleaba en el barro con un coche mal puesto a punto por los ingenieros, llegó el gran momento de tensión: antes del Gran Premio de Alemania, Gabriele Rumi, propietario de Minardi, dio un puñetazo en la mesa delante de Adrián Campos: "O Alonso firma con nosotros antes de las seis de la tarde, o jamás se subirá a un Minardi de Fórmula 1". Aunque Alonso pasaba desapercibido aún en la Fórmula 3000, Minardi ya había visto que era oro puro en la prueba de Jerez. Campos y Alonso, que habían tratado de demorar la firma esperando un escenario mejor, se comprometieron por cinco años. Desde la perspectiva de hoy, tal vez pareciera prematuro. Pero aquel contrato ya era una revolución para la historia del automovilismo español: Minardi se comprometía a pagar a Alonso, no le pedía dinero por pilotar su coche...
Ese mismo año, Minardi invitó a Alonso a unas pruebas privadas en el circuito de Maranello, donde también estaba rodando Ferrari, propietaria del trazado. En su segundo día al volante de un Fórmula 1, Alonso hizo el mismo tiempo con su Minardi que Luca Badoer con su Ferrari. La telemetría –sistema de recogida de datos– de Maranello es externa, así que los responsables de Ferrari, sorprendidos por el prodigio, pudieron comprobar la forma de pilotar de Alonso. "Me llamó el director deportivo de Ferrari y me explicó que Jean Todt –el gran jefe– quería comer conmigo. Quedamos y Todt me dijo que querían a Fernando. Su idea es que pasara un año en Prost y luego sustituyera a Barrichello. Me dejaron ver que era a petición de Schumacher. Pero nos dijeron que ellos no le comprarían nuestro contrato a Minardi. Pusieron sus abogados a nuestra disposición para buscar cómo romper el contrato, pero dijeron que no pensaban pagar porque Fernando aún era un piloto desconocido".
Con los acontecimientos cabalgando desbocadamente y con Fernando Alonso en la portada de la Gazetta dello Sport –"Ferrari quiere a Alonso como relevo de futuro de Schumacher"–, Campos estaba nervioso. Se estaba jugando un momento histórico y equivocarse era un riesgo enorme. Alonso fue rotundo al expresarle su voluntad a su manager y amigo Campos: "Minardi apostó por mí y no vamos a dejarlos tirados. Si alguien me quiere, que negocie con ellos". Eso era decirle no a Ferrari...
Siguió sonando el teléfono. Llamó Jonathan Williams, hijo de Frank Williams, cuya escudería quería a Alonso como probador. Y también marcó el número de Campos el responsable de Renault, Flavio Briatore. En semejante encrucijada, sintiéndose responsable ante la Historia, Campos decidió llamar a su amigo Pascuale Lacunedu, la mano derecha de Bernie Ecclestone. Le explicó su situación. "Dame media hora y te llamo", le prometió Lacunedu. Media hora después sonó el móvil: "El jefe –Ecclestone– os espera mañana a las 10 en su despacho". Campos se estremeció: "En año y medio en la Fórmula 1, yo le había dado la mano dos o tres veces a Bernie. Fernando ni siquiera había empezado, y ya nos llamaban a su despacho". Esa noche se reunieron en Londres

con Briatore, que se ofreció a comprar el contrato a Minardi y diseñar el siguiente plan: un año cedido en Minardi, un año como probador en Renault y, en 2003, piloto oficial de la escudería francesa si se lo ganaba. A la mañana siguiente los recibió Ecclestone en su despacho, presidido por una escultura que simula un montón de billetes de dólar. "Olvidaos de Minardi. Williams tiene ahora dos pilotos –Ralf Schumacher y Montoya– que le van a durar mucho tiempo. A Ferrari, Fernando irá cuando sea campeón del mundo. En Renault es donde hay que estar".
Campos guardó en secreto esa visita y esa conversación. Recibió multitud de críticas cuando corrieron los rumores de que había rechazado a Ferrari. Él y Alonso fueron censurados duramente por ser fieles a Minardi... Pero ésa es ya una historia muerta a partir del 22 de marzo de este año, el día en que Fernando Alonso presidió la rueda de prensa sobre la pole de Malasia, con Michael Schumacher a su izquierda. En ese momento, Campos aguantó, a duras penas, las lágrimas. Y un día después, cuando su amigo y joven pupilo Fernando Alonso lo señaló desde el podio para brindarle el éxito, Adrián Campos Suñer se acordó de su abuelo, de su amigo Aspar, de Eduardo Zaplana y de un montón de gente querida.
Luego vino, la escudería para competir en fórmula uno, y aquí su ilusión hizo que buscase patrocinadores e inversores para lograr el dinero necesario para que fuese una apuesta real, duradera y sería. las cosas no salieron como el quería y vendió su participación de la que luego sería la escudería HRT F1 Team (anteriormente denominada Hispania Racing Team y Campos Meta 1 F1 Team) fue una escudería española de Fórmula 1 que fundó Adrián Campos en 2009 para competir en la categoría a partir de la temporada 2010. Es la primera escudería española que logró disputar una temporada completa en la F1, todo surge porque la FIA ponía en marcha un proceso selectivo para otorgar hasta cuatro nuevas licencias de competición a resultas del cual Adrián Campos y su proyecto "Campos Meta" resulta seleccionado, y la crisis económica, cuyos efectos eran ya evidentes, sin un fuerte respaldo económico, la escudería empezó a tener problemas. Con el equipo en el alero, el empresario José Ramón Carabante penso que él podía  salvar la situación al equipo, muchas palabras y poca seriedad hicieron que Adrián Campos, lo abandonaba.
Pero antes Adrián Campos había comenzado la historia de Campos Racing, cuando en 1998 Adrián Campos decidió, después de haber competido durante más de 18 años en campeonatos de monoplazas y turismos, que era el momento de formar su propia escudería automovilística. Su deseo en este nuevo proyecto fue el de llevar a los jóvenes talentos al más alto nivel en el mundo de la competición del motor. Campos Motorsport fue fundada en 1998, rebautizada como Campos Racing en 2005, para posteriormente y bajo una renovada imagen pasar a llamarse Campos Grand Prix en 2007. Campos Racing volvió a la competición en 2011, anunciando que participaría en la próxima temporada de la Auto GP.2 y de las Superstars Series. En la Auto GP world series y el campeonato europeo de F3. La escudería sigue teniendo su sede en Alzira, y además de la trayectoria anterior comentar que el equipo ha ganado todos los campeonatos en los que ha participado, y como especial relevancia la GP2 que es la competición más relevante despues de la F1. 
Con motivo de sus éxitos deportivos, y a su trayectoria en general, Adrián Campos recibió en 1994 de parte del alcalde de su localidad natal, Pedro Grande, la Medalla de Oro de la ciudad. Asimismo, el 21 de julio de 2009, fue nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad de Alzira, siendo alcaldesa Elena Bastidas Bono, y le fue dedicada una avenida con su nombre. En ambos casos el galardón fue otorgado por la unanimidad del consistorio. Ese mismo día se le rindió un homenaje en su ciudad natal, celebrando una exhibición de monoplazas en la avenida dedicada a su abuelo, Luis Suñer. Nunca será lo suficientemente valorado lo que Adrián Campos ha aportado al mundo del motor, siempre será asociado a dos campeones del mundo, él fue un campeón en las pistas, pero si ha sido y es un grandísimo campeón en el mundo del motor.

 

Herminio Crespo

TNR Magazine Personajes

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